Los colores pueden evocar sentimientos o provocar sensaciones en nuestro cerebro, modificando nuestra actitud y comportamiento.

Trasladar esta realidad al mundo de la educación es realmente importante, puesto que mediante la elección de una gama de colores adecuada para las paredes y el mobiliario para escuelas, se puede conseguir estimular determinadas actitudes en los niños.

Por lo general, los colores llamativos tienen el efecto de estimular la conciencia y provocar en el niño un estado de alerta. Los colores fríos, además, pueden ayudar a la estimulación de la concentración, mejorar las interacciones y conseguir reducir actitudes nerviosas o de actividad excesiva.

Los efectos de cada color en los niños

Verde

El color verde recuerda a la naturaleza, por lo que aporta sensación de equilibrio y tranquilidad. Utilizado en la pared del aula tiene el efecto de relajar a los niños consiguiendo que estén más calmados y presten más atención, reduciendo los conflictos entre ellos.

Azul

El azul confiere sensación de comodidad, por lo que junto con el color verde, sería otro de los colores más indicado para utilizar en aquellas paredes del aula que puedan afectar a la actitud de los niños.

Blanco

Al ser el color neutro por excelencia, el blanco favorece la ausencia total de distracciones y ayuda a mejorar la concentración. Es perfecto para usar por ejemplo en salas de lectura o de estudio.

Amarillo

El color amarillo es fuente de optimismo, por lo que empleado en una tonalidad apagada, puede conseguir la generación de sentimientos positivos en los niños, con el consecuente aumento del interés por el aprendizaje.

Rojo

Al tratarse de un color muy llamativo, puede provocar un exceso de estímulos en los niños, por lo que puede potenciar actitudes nerviosas o de hiperactividad. No se considera por tanto un color apropiado para el interior del aula, pudiéndose limitar su uso a espacios exteriores de interacción social o esparcimiento.

Naranja

Al igual que el rojo, el naranja es un color vivo que puede reservarse para aquellas zonas de mayor interacción o actividad, o utilizarse de forma muy limitada en la zona de clases.

Mobiliario polivalente para espacios públicos

Elegir la tonalidad correcta en cada lugar

Además del color es importante elegir el tono correcto del mismo en función de la edad de los niños y el resultado que busquemos del mismo.

Tonos de colores para aulas

Para niños hasta niveles de primaria, la utilización de colores brillantes favorece la actividad cerebral. Los pupitres para escuelas de niños de estas edades pueden ser de colores variados y llamativos, de forma que llamen la atención de los escolares y favorezcan su permanencia en ellos.

Pero es posible que para niños más mayores, estos efecto no resulte del todo beneficioso provocando en ellos distracciones o estrés. En este último caso puede resultar mejor el uso de colores más apagados o matificados.

Patios, gimnasios y otros lugares de activad constante

En estos lugares es posible la utilización de colores vivos y llamativos, de forma que estimulen la práctica de actividad física.

El tono perfecto para el comedor

Para conseguir potenciar la calma y el apetito, lo más favorable es la utilización en estos lugares de colores neutros y suaves.